Me parece una locura que alguien como Donald Trump use su propia red social privada para mandar mensajes amenazantes y apocalípticos, en lugar de hacerlo por los canales oficiales de la Casa Blanca o el Pentágono. No es solo raro, es peligroso. Un presidente no puede andar tirando amenazas de “destruir civilizaciones” por SMS o redes privadas como si fueran comentarios de Twitter. Eso rompe todas las reglas de sentido común y de seguridad.
Es como jugar con fuego con armas nucleares. Saltarse los protocolos oficiales no es gracioso ni irrelevante: esas cosas tienen consecuencias reales. La gente cree que los líderes saben lo que hacen, pero si alguien con tanto poder puede mandar mensajes locos y nadie lo frena, estamos todos en riesgo. La política y la seguridad no pueden ser un espectáculo de ego ni un canal de berrinches personales.
Y lo peor de todo es que esto normaliza la estupidez. La libertad de expresión está bien, pero no justifica amenazar al mundo desde un teléfono o una red privada. Si un expresidente puede hacer esto sin que nadie le diga “basta”, entonces podemos olvidarnos de confiar en que las instituciones nos protegen. Esto no es teatro, es peligro de verdad.










